Hablemos del racismo en México

Por Melissa Ramírez

Todos hablamos del racismo. Hablamos del racismo en Estados Unidos y del movimiento Black Lives Matter. Todos nos sumamos a las protestas digitales y nos indignamos de las atrocidades que se cometen en contra de la población afroamericana.

Todos hablamos del racismo, pero ¿sabemos cómo se presenta este problema en México?

El racismo está en nuestras raíces

Estados Unidos tiene una larga historia de lucha contra el racismo. Desde la primera vez que Rosa Parks, una mujer afroamericana, decidió no cederle su lugar en el autobús a una persona blanca a pesar de ir en contra de la ley, pasando por Martin Luther King dirigiendo un movimiento inspirador por los derechos igualitarios de los afroamericanos, hasta las protestas recientes por el asesinato de George Floyd, los norteamericanos cargan en su historia esta lucha contra la esclavitud, la segregación y la violencia.

Por otro lado, cuando los españoles llegan a conquistar el territorio americano, surge el mestizaje como una raza nueva, celebración de los dos mundos que se combinan. A diferencia de la violencia visible que ha afectado a los afrodescendientes en Estados Unidos, en nuestro país no ocurre de la misma manera y “así, hemos vivido con la convicción idealizada de que México no es ni racista ni xenófobo, porque nos formamos sobre la base de una supuesta integración racial y étnica; pero esto es falso, ya que nuestro paradigma identitario tiene una base racializada1.

Octavio Paz lo retrata en El Laberinto de la Soledad, haciendo un análisis profundo desde el origen de la nación, así como el reflejo y consecuencias de la mezcla de las culturas española e indígena. En su obra, Paz menciona que aquellas razas víctimas de un poder extraño cualquiera (los negros norteamericanos, por ejemplo), entablan un combate con una realidad concreta, es decir la esclavitud, la segregación y la directa negación de sus derechos como seres humanos.

Sin embargo, en la ideología mexicana, se ha engendrado de manera silenciosa un resentimiento a las figuras ya tiempo atrás olvidadas de los conquistadores españoles. Fantasmas a los que castigamos y culpamos de nuestras realidades.

Para el doctor Felipe Gaytán Alcalá2, investigador de la Universidad La Salle, el racismo es algo generacional y cultural en México, que está presente desde la Conquista y la Colonia, pasando por el periodo de la Independencia y luego por el Porfiriato; y en el siglo XX, con los procesos de migración del campo a la ciudad y la incorporación de las comunidades indígenas al desarrollo nacional.

A pesar de esto, el racismo es un tipo de discriminación de la que no se habla en nuestro país. Parece que se ha vuelto invisible y se ha normalizado esta conducta a tal grado que muchos mexicanos piensan que no existe.

¿Pandemia de discriminación?

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS)3 2017, la población indígena a partir de los 12 años, se estima en 10 millones de personas, de las cuales casi el 50% percibe que sus derechos son poco o nada respetados.

Esa misma encuesta se hace visible el hecho de que el 63% de los mexicanos con tono de piel oscuro o intermedio tienen ingresos bajos, así como que el 20% no tiene un alto nivel de escolaridad y sufre de la falta de empleo. Además, la doctora Olivia Gall investigadora de la UNAM, reporta que la población los hablantes de alguna lengua indígena y los afrodescendientes son los que ocupan la escala más baja en términos de educación, pobreza, salud y servicios en la vivienda.

Ahora estos grupos indígenas mexicanos, afromexicanos y mujeres, ya heridos por la desigualdad, son los más vulnerables frente a la pandemia de COVID-19. La población indígena afectada por el coronavirus tiene un índice de letalidad 2 veces mayor que la del resto de la población4.

La prensa ha registrado, además, que algunas comunidades indígenas de Chiapas no han recibido información alguna sobre la pandemia o que la campaña sanitaria no está en su lengua materna, y otras de Guerrero, Michoacán y Oaxaca, denuncian que no pueden cumplir las medidas sanitarias porque carecen de agua.

Esta falta de reconocimiento de los derechos humanos y libertades básicas a las comunidades indígenas y afromexicanas, simplemente por pertenecer a un sector de la población, constituye discriminación y es un tema perjudicial para la sociedad, pues contribuye a la desigualdad, injusticia y violencia.

¿Cómo abordamos el problema?

Es claro que el racismo en México existe, y lo podemos ver en nuestras vidas cotidianas. Se nos presenta cuando a Ali Roxox, estudiante de doctorado en el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, es echada de una cafetería tras ser confundida con una vendedora ambulante5.

Lo podemos ver cuando a Yalitza Aparicio6, actriz principal en la película ROMA de Alfonso Cuarón, es criticada por sus raíces indígenas en redes sociales por presentarse en las alfombras rojas, ser la portada de revistas y por convertirse en una celebridad de talla internacional.

Incluso la mayoría de nosotros practicamos este tipo de discriminación al no valorar adecuadamente el trabajo artesanal indígena y regatear siempre que hay oportunidad. Lo decimos en conversaciones del día a día al hablar de “nacos” o “indios” de forma despectiva, y en muchas otras formas.

Por esto, hacer visible la discriminación en México y sus conductas más comunes, es imprescindible para comprenderla y modificarla, de ahí la necesidad de contar con información que permita identificar a qué grupos de la población afecta en mayor medida.

Ahora bien, los movimientos sociales que han estallado en todo el mundo para clamar “Black Lives Matter” deben ayudarnos a esparcir un poco de luz en los problemas de discriminación, racismo y violencia en muchos otros lugares del mundo.

La discriminación existe y se presenta de muchas maneras en nuestro país. Es un problema sistematizado que afecta a la población indígena, a la afrodescendiente, a personas con discapacidad, por su religión, orientación sexual, por edad y por género, entre muchas otras.

Finalmente, podemos acercarnos a resolver el problema a través de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS), ya que, estos son un llamado universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad por igual.

Tanto en el ODS 5 que busca lograr la Igualdad de Género7, y el ODS 10 para la Reducción de las Desigualdades8, consideran que poner fin a las brechas es básico para lograr el desarrollo sostenible de todos los países en los ámbitos social, económico, político y ambiental.

De esta manera, es necesario adoptar políticas sólidas que empoderen a las personas de bajos ingresos y promuevan el acceso a la educación, a la salud, la inclusión económica de todos y todas, independientemente de su género, raza o etnia.

Al conocer e incorporar estos objetivos en nuestra vida diaria, en nuestros negocios, empresas y al exigir a nuestros gobiernos para que se cumplan en el sector público, estaremos yendo un paso más allá en esta lucha contra el racismo, la desigualdad y la discriminación en México y en el mundo.

Referencias

  1. https://diariodechiapas.com/a-and-s/mas-vulnerables-al-covid-19-mujeres-indigenas-y-afromexicanos/127693
  2. https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2020/05/13/mexico-atropella-los-derechos-de-indigenas-y-defensores-ante-el-coronavirus/
  3. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enadis/2017/doc/enadis2017_resultados.pdf
  4. https://www.reporteindigo.com/piensa/racismo-una-pandemia-silenciosa-tambien-en-mexico-discriminacion-pueblos-indigenas/
  5. https://www.proceso.com.mx/357788/echan-de-una-cafeteria-a-indigena-estudiante-de-doctorado-tras-confundirla-con-una-vendedora-ambulante
  6. https://www.nytimes.com/2020/05/23/opinion/roma-mexico-workers-rights.html
  7. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/gender-equality/
  8. https://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals/goal-10-reduced-inequalities.html

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